RETORNO DE ...

Exposiciones

RETORNO DE ...

INTERDISCIPLINAR
Se repite cada día hasta Vie Jun 06 2014 o.
Jueves, 8 Mayo, 2014 - 12:00
Viernes, 9 Mayo, 2014 - 12:00
Sábado, 10 Mayo, 2014 - 12:00
Domingo, 11 Mayo, 2014 - 12:00
Lunes, 12 Mayo, 2014 - 12:00
Martes, 13 Mayo, 2014 - 12:00
Miércoles, 14 Mayo, 2014 - 12:00
Jueves, 15 Mayo, 2014 - 12:00
Viernes, 16 Mayo, 2014 - 12:00
Sábado, 17 Mayo, 2014 - 12:00
Domingo, 18 Mayo, 2014 - 12:00
Lunes, 19 Mayo, 2014 - 12:00
Martes, 20 Mayo, 2014 - 12:00
Miércoles, 21 Mayo, 2014 - 12:00
Jueves, 22 Mayo, 2014 - 12:00
Viernes, 23 Mayo, 2014 - 12:00
Sábado, 24 Mayo, 2014 - 12:00
Domingo, 25 Mayo, 2014 - 12:00
Lunes, 26 Mayo, 2014 - 12:00
Martes, 27 Mayo, 2014 - 12:00
Miércoles, 28 Mayo, 2014 - 12:00
Jueves, 29 Mayo, 2014 - 12:00
Viernes, 30 Mayo, 2014 - 12:00
Sábado, 31 Mayo, 2014 - 12:00
Domingo, 1 Junio, 2014 - 12:00
Lunes, 2 Junio, 2014 - 12:00
Martes, 3 Junio, 2014 - 12:00
Miércoles, 4 Junio, 2014 - 12:00
Jueves, 5 Junio, 2014 - 12:00
Viernes, 6 Junio, 2014 - 12:00
Salas de exposiciones del Campus de Ponferrada

RETORNO DE LOS CUIDADORES DE LOS HUERTOS POR EL CAMINO DE INVIERNO
 
Pintura
 
María Jose Castaño (Burgos)
Jose Antonio Fondevila (Silleda-Pontevedra)
Ángel Aja (Sestao)
Luis Gómez Domingo (Teruel)
Patricia  Fernández Paz (Chantada)
Baldomero Moreiras (Golpellás-Orense)
Ersi Samará (Grecia)
Prado de Fata (Madrid)
Rosa María Vázquez Estévez (Panamá)
Alejandra Lago (Muros-La Coruña)
Fray Luis de Oseira (Madrid)
Laura García Calleja (Cangas de Onis-Asturias)
Fernando Arahuetes (Burgos)
Beatriz del Rio ( Salamanca)
Sofia Sanz (León)
José Luis Rodríguez (León)
Dora Vindel (Cuenca)
 
Escultura
 
José Antonio Fondevila (Silleda-Pontevedra)
Mercedes Paz Pérez (Chantada-Lugo)
Candido Caneiro ( Lumeares-Lugo)
Pablo R. Vence (Rodeiro-Pontevedra)
Moxom (Orense)
 
 
Fotografía
(Colectivo Potiños de Carballiño-Orense)
 
Hector Guzmán
Maite López
Manolo Celta
Luisa Lorenzo
Mila Fernández
Mari Henández
Juan Rua
José Luis Diz
 
 
 
 
RETORNO DE LOS CUIDADORES DE
LAS HUERTAS AL CAMINO DE INVIERNO
 
A Manuel Estévez, agitador cultural
 
 
 
 
Un camino se hace al andar, como diría Antonio Machado, pero cuando no es un tránsito, ni algo de paso sino la esencia misma del lugar por el que se pasa, andar se convierte en un fin. Semejante recorrio se convierte en paisaje. Es el caso del Camino de Santiago.
 
Creamos un paisaje dinámico, que se mueve, que anda. Yo diría que habla más allá de su forma y colores. Una porción de tierra, de árboles, animales, nubes deja de ser un hábitat cuando en él interviene la mirada, no la vista que ve ese lugar. Porque cuando la vista crea conciencia, la despierta e interviene en lo que ve, contempla tal espacio que se convierte en paisaje.  Y como si quisiéramos labrar la mirada mucha gente quiere retornar al mundo de la tierra, del surco, al momento antiguo de la azada y se convierten en cuidadores de las huertas. Si se hace camino al andar, la huerta se hace al cavar...
 
Y es más paisaje cuando su belleza no se invierte ni negocia, se pasa por ella, se deja como los versos de Pessoa: “Deja pasar el viento, / déjalo pasar / su sentido es / ser el viento que pasa”. Igual es el sentido del Camino por el que pasamos, por el que se anda a través del tiempo como si a la vez lo traspasara y ralentizase. De esta manera en su recorrido se atraviesa un trozo de tiempo. En un mundo y época de autopistas, de altas velocidades andar sin otro fin que pasear es de por sí un acto casi místico en el sentido de san Juan de la Cruz: un tramo de belleza. Camina también la mirada. Cuando el objetivo es hacer camino se convierte en un lugar para volver, sin objetivos, sin eficiencia, sin metas. Aunque el sonido de los pasos quede como algo residual es el escombro que andar aviva. Nuevos mundos se asoman a nuestro ser y señalan otras formas de vivir, o vivir igual, pero con otra mirada, la del camino.
Es el Camino mucho más de lo que pensamos, ya que no se mide en largura, sino en profundidad. La ruta se convierte en un tránsito interior, el cual hace descubrir lo de fuera, igual que cuando el poeta citado al comienzo mira los campos amarillos y yelmos de Castilla, los convierte en paisaje mediante la poesía. Así llueva o nieve se hace el Camino de Invierno. Es otra sonoridad, otro repliegue para ser más profundo con pasos más lentos. Cubrirse, abrigarnos es abrazar más el camino, al menos más íntimamente.
 
 
Y nos hace mirar más allá de nuestros pasos, pues vemos que el Camino pierde vida cuando hay menos pájaros, cuando los árboles se ven quemados. Custodiado por espantapájaros, también para acompañar el paso del tiempo que vuela, como cuando acoplaban las aves a las mieses, aún guiñan el ojo a los glotones pardales, hoy poco espantan. Más bien llaman a sus pájaros amigos para que vuelvan, para que trinen, canten, ululen, trisen, silben, chillen, graznen, arrullen, crotoren, píen... Y andar por el Camino nos hace algo alados, voladores. Es un camino que vuela, que nos lleva a volver.
 
 
Ese paisaje que recorremos y del que formamos parte crece y vive... los pasos son sus latidos. Como dijo Alphonse de Lamartine “el paisaje es el ser humano”.
 
 
Ramiro Pinto